"Alguien ha definido el armario como una jaula de oro que te protege porque no sufres las consecuencias de la homofobia. Se puede vivir en el armario, todos lo hemos hecho, pero no compensa".
Son palabras de Jesús Generelo, secretario general de FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales en España) que, recordando su propia experiencia, relata que 'desarmarizarse' es "como volver a nacer".
Reconoce que no hay que banalizar el momento en el que una persona decide hacer visible su orientación sexual. En muchas ocasiones es difícil. "El peso de la homofobia sigue siendo muy grande y continúa el estigma".
Generelo señala que uno de los motivos por los que todavía cuesta salir del armario es porque existen riesgos. "El mayor porcentaje de crímenes de odio siguen siendo por orientación sexual, por delante del racismo, y es el principal motivo de acoso en las escuelas", detalla.
De hecho, reconocer la homosexualidad o bisexualidad sigue siendo un tabú para gran parte de las nuevas generaciones.
Aunque no existe un manual 'mágico' para salir del armario, te ofrecemos una serie de consejos que puedes seguir si estás pensando en hacerlo y no sabes cómo:
1. ELIGE BIEN EL MOMENTO
Lo principal es tenerlo muy claro. No debes salir del armario si te sientes confuso, presionado o si no estás preparado para enfrentarte a las respuestas que puedes recibir.
Las personas tienen que "saber realmente que es lo que quiere hacer en ese momento determinado" y es importante "contar con una cierta garantía de que vas a tener apoyos bien por parte de tu familia, con sus amigos o en el terreno escolar".
2. PREPARA EL TERRENO
Antes de lanzarte a la piscina puede ser de ayuda tantear las reacciones de tu entorno. Por ejemplo, sacar el tema en alguna conversación o hablar de algún amigo homosexual o bisexual. Ver cómo reacciona la familia te puede dar un margen de maniobra. "En la mayoría de los casos no va a haber ningún conflicto porque los padres ya lo sospechan y lo van a aceptar con normalidad".
En cualquier caso, se recomienda no quedarse con estas primeras reacciones ya que los familiares pueden cambiar de actitud si se trata de una persona cercana. "Se conozcen casos de padres (varones) homófobos que cuando se lo cuentan lo llevan con naturalidad porque su hijo está por encima de los prejuicios".
3. BUSCA ALIADOS
Desde ambas asociaciones coinciden en que es muy importante contar con apoyos a la hora de dar el paso: busca aliados entre tu familia, amigos o en tu entorno escolar o laboral. Recuerda que también puedes contar con asociaciones LGTB que te pueden asesorar en este momento.
Este paso es importante porque, "aunque a la mayoría de la gente les va a salir bien y les van a aceptar" hay otros que pueden tener "problemas o sufrir rechazo, acoso o situaciones desagradables". Es importante tener referentes positivos en este proceso.
Lo normal no es contárselo a toda la familia a la vez, sino que primero se elige a algún familiar con el que la persona "se encuentra más cómoda y siente que hay más confianza". "Puede ser una hermana, o la madre. Las mujeres suelen ser, en términos generales, más receptivas".
De esta forma se puede ir creando el clima adecuado para abrirse al resto de la familia y puede ser una forma de superar la inseguridad y la ansiedad.
Es sumamente importante contar con alguien de confianza. "Es lo que hace mucha gente", ya que "te pueden aconsejar porque te conocen a ti y a tu entorno".
Del mismo modo, en el ámbito escolar, se recomiendan buscar apoyos entre orientadores, jefes de estudios y profesores. Y sobre todo, denunciar si se produce una situación de acoso por tu condición sexual.
4. NO LO HAGAS SI...
No se debe salir del armario en un momento de discusión o enfrentamiento. Tampoco si la familia se está enfrentando en este momento a algún problema grave. Hay que escoger un momento tranquilo.
"Habrá un tiempo para hablar, conversar, repetir lo que haga falta a los padres para que la relación sea lo más positiva y confortable posible".
Hay que tener en cuenta que la situación de cada uno puede ser muy complicada. "Si decirlo puede acarrear que te echen de casa y no tienes recursos, o que te quedes sin trabajo, no se puede recomendar salir del armario".
"La visibilidad es importante, pero la vida y la integridad de las personas lo es más", señala.
A este respecto, recuerda que en el ámbito laboral todavía queda mucho camino por recorrer. "Hay empresas 'lgtbfóbicas' que si se enteran de que eres 'homo' a lo mejor no te echan pero te pueden degradar, reducirte el sueldo y hacerte la vida imposible hasta que te vayas".
Eso sí, en cualquier caso, recuerda que, visibles o no, siempre hay que denunciar. "Si tus padres te echan de casa, si te están haciendo bulling en el instituto, en el trabajo o te insultan por la calle, hay que denunciar que estás viviendo una agresión por ser LGTB".
5. SUBE ESCALÓN TRAS ESCALÓN
Salir del armario no es cuestión de un día ni dos. En ocasiones el proceso puede durar meses o incluso años.
"Todo depende del entorno en el que tu te desenvuelvas", señala Rivero, que añade que "lo mismo eres vivible para tus amigos, pero no para tu familia, o cambias de trabajo y tienes que volver al armario".
Además que es una situación que "tienes que forzar" porque "si no manifiestas tu homosexualidad o bisexualidad, de cara a los demás tu eres heterosexual". De esta forma, "cada vez que cambias de ambiente tienes que volver a empezar" por lo que "es un proceso de subir escalones que parece que no se acaba nunca".
6. LA 'DESARMARIZACIÓN' NO TIENE EDAD
Hacer visible tu homosexualidad es una decisión personal, por lo que no hay una edad prescrita para hacerlo.
"Es un proceso muy íntimo que cada uno debe vivir a su ritmo". En cualquier caso, se recomienda hacerlo "cuanto antes mejor, porque te evitas muchos conflictos internos, muchos miedos y muchas angustias vividas en soledad".
No hay edad estipulada para salir del armario, hay gente que sale del armario con 50 años y otros con 13. Hace unos años "la situación era insostenible" por lo que "o estabas en el armario o no tenías nada". Con el proceso de normalización que vivimos, "mucha gente mayor se está animando ahora a dar el paso".
Se recomienda "mirar siempre al futuro y no al pasado" y recuerda a los más mayores que "es un dolor no haber tenido la oportunidad de disfrutar de tu vida libremente, pero hay que pensar en lo que queda y vivirlo con la mayor libertad y dignidad posible".
7. RECUERDA: NO COMPENSA VIVIR EN EL ARMARIO
Tener miedo o angustia al afrontar este momento es normal, pero cuando se supera merece la pena.
Recuerda que la persona tiene que pensar en que si no lo hace estará "ocultando una parte muy importante que tiene que ver con su afectividad, sus parejas o la familia que va a formar en el futuro".
Del mismo modo "el cuchicheo, el señalamiento, sobre todo en sitios pequeños, siempre va a estar ahí" pero destaca que "es preferible vivir siendo tú, y si te señalan por la calle sobreponerte a ello, a vivir una vida que no es la tuya".
"Hay que ser valiente", añade desde la asociación madrileña, y aclara que la visibilidad no es solo una cuestión de activismo, sino de "vivir tu propia vida". "Si alguien no te acepta será porque no te quiere lo suficiente y de esas personas es mejor prescindir".
Las familias pueden necesitar tiempo y atravesar varias fases hasta aceptar que su hijo es homosexual, bisexual o transexual.
Otra recomendación: "que no presupongan la heterosexualidad. Pensar que sabrán en el momento adecuado qué es lo que son sus hijos sexualmente hablando, les abrirá el camino a no tener miedos ni prejuicios".
Los padres "tienen que apoyar" a sus hijos, porque sin el apoyo de las familias los chavales "viven situaciones muy duras que pueden dejar secuelas psicológicas".
Recuerda que, ante todo, "tiene que primar que son sus hijos, independientemente de que sean más altos, bajos, delgados, gorditos, heterosexuales, homosexuales, bisexuales o transexuales.. Son sus hijos y tienen que protegerlos".
